Cada
minuto que pasa somos menos amigos con alguien, es duro verlo de esta manera,
pero es completamente cierto; cuando somos criaturas inocentes e indefensas
obligadamente nos envían a nuestra primera escuela, al instante nos sonríe la
suerte y vemos a otro niño igual a nosotros, actitud indefensa, impulsos
resguardados en su interior, ojos alborotados humedecidos de desesperación
buscando a mamá, porque básicamente todos extrañamos a mamá en esos momentos,
hasta que uno de los dos da el primer paso, charla fugaz y amistad entablada.
Aquí se presenta el primer momento extraño en temas de amistad, es la primera
vez que sentimos que es y cómo es...inevitablemente esa amistad termina e
inicia otra. A partir de ese momento las amistades que vendrán serán creadas
bajo el mismo molde, conocemos a alguien, pasan los días, semanas, meses,
incluso años y esa amistad terminará. Secretos guardados, palabras dichas,
eternidades juradas, terminan...absolutamente todo termina.
Al realizar una visión retrospectiva
de nuestra vida y recordar cuantas amistades hemos perdido, ocurre el segundo
momento más extraño en temas de amistad, el hermano de otra madre. Una persona
absolutamente fenomenal, otro de los niños que conoces en la escuela mientras
estas ahogándote en tu Edipo, o tal vez una persona que conoces muchísimos años
después, porque estas personas, estos hermanos, son inherentes al tiempo,
existen algunos que han pasado cantidades absurdas de tiempo a tu lado, otros
que conoces por casualidad y se convierten de igual forma en hermanos de otra madre.
Las diferencias con un
amigo son vastas, una serie de características que nos demuestran día tras día haciéndose
acreedores a un lugar gigantesco en nuestro corazón, estos hermanos de otra
madre, aunque inútilmente trates de recordar un momento de abandono, no puedes,
porque nunca lo han hecho, son una compañía eterna, un hombro presente, una
carcajada mutua y estruendosa, una gran escucha, un consejo preciso, un cálido
abrazo y una felicidad inmensa tenerlos a tu lado. Si a un amigo se lo quiere,
a un hermano de otra madre se lo ama, sin tapujos y con todas las letras, sin
miedo de decírselo porque te aseguro que él también lo siente así. Encontrar
una de estas personas es extremadamente difícil, son pocas en el mundo, al
igual que el molde de los amigos, los hermanos de otra madre también tienen su
molde especial, el cual es muy escaso, y estas personas fenomenales son poquísimas
en comparación a los simples amigos. Felizmente puedo decir que encontré y
conservé a los mejores hermanos y hermanas de otra madre del mundo, convirtiéndose en
seres por los cuales haría lo que fuera y abiertamente lo digo, los amo con
todo mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario